LA DEMOCRACIA DE ALTA INTENCIDAD: EL ENEMIGO DEL MIEDO.
En su último libroBoaventura de Sousa
nos invita a luchar por la radicalización de la democracia, a una
democracia de “alta intensidad” que
ponga en primer plano la dignidad humana, la defensa del patrimonio ciudadano y
cultural, la protección de la naturaleza
que nos importa tanto y desde luego, la participación amplia y profunda..
Boaventura habla de cosas que interesan mucho. Y sus reflexiones
me hacen pensar en un artículo que leí en la revista, Études, que hablaba sobre la “de-realización
epistemológica”. Es decir, esa tendencia que tenemos de separarnos
completamente de la realidad. La realidad ya no importa. Salgamos de la
realidad. La realidad no cuenta. Lo que cuenta es que tú tengas un discurso
capaz de movilizar a las masas. Suficientemente coherente. Capaz de mostrarle a
la gente las amenazas que tienen y generar miedo. Y poder decir: “síganme a mí
que yo puedo garantizarles a ustedes la seguridad”. Eso es lo que importa. Y
ese discurso no tiene nada que ver con la realidad. Ese discurso
funciona, ese discurso vende. Vende tanto que coloca al presidente de Brasil.
Tanto vende que con ese mensaje Trump llegó a la presidencia. Tanto vende que
se ganó el Brexit en
Inglaterra. Tanto vende que nosotros lo hemos vivido en Colombia
Esto crea un problema muy complicado. A corto plazo vende. Pero a
largo plazo crea generalización de la desconfianza. Total. Porque si no hay
realidad, no hay mentira. La mentira es siempre una elaboración consciente para
engañar a otro a sabiendas que la realidad es distinta. Pero si no hay
realidad, entonces todos somos mentirosos o no existe la mentira. Y tampoco,
entonces, existe la corrupción que es la manipulación de la realidad para sacar
ventajas políticas o económicas en contra de lo que económicamente o
políticamente esté ocurriendo.
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