DESIGUALDAD Y PANDEMIA
Nuestra
pandemia, la de todos, logró una reconfiguración de la realidad humana a la vez
que una nueva lectura de la historia presente y
futura. Hoy el mundo es mucho más rico y los millonarios lo son más que
hace 40 años, pero el costo de la riqueza ha sido el aumento de la desigualdad.
La Pandemia corrió el velo sobre la gran protagonista: la desigualdad.
Y uno
de los elementos para remediarla es mediante impuestos progresivos a la riqueza.
Ellos tienen la capacidad para aportar, mejorar, por ejemplo, los sistemas de
salud y educación, y, remediar las consecuencias de la mala globalización y de
los imponderables de una pandemia, en nuestro caso.
Estos
impuestos además de reducir la desigualdad,
pueden fortalecer la clase media, golpeada durante décadas por el sistema económico,
que hoy es asaltada por la pandemia. Sería pertinente mejorar su crecimiento. Una
de las mayores experiencias positivas del siglo XX, según los expertos, es que
una mayor prosperidad con menor desigualdad se dio en el momento que hubo una
mayor carga impositiva sobre la riqueza, y que la formula se invirtió cuando en
la década de 1980 se inició la desregularización de capitales.
Las
sociedades humanas a lo largo de la historia han buscado formas de hacer que la
desigualdad sea aceptable. Desde que aparecieron las sociedades democráticas en
el siglo XIX y en el XX, las discusiones sobre las desigualdades y la equidad,
lejos de desaparecer, se han mantenido. Yo presumo, que la desigualdad es ante
todo ideológica, y, acá, la pregunta clave es como ocurre eso. Responderla nos
daría luces sobre cómo superar la fase actual de la desigualdad y tenemos que
recurrir a ideas del pasado para hacerlo. De ahí la necesidad de construir una historia sobre la desigualdad en Colombia y por supuesto, en
Pereira.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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