HABLEMOS
Desde 1998, en nueve países de
América Latina se han elegido gobiernos de tendencia de izquierda. Este giro
político sin precedentes ha ubicado a casi dos tercios de la población
latinoamericana bajo algún tipo de régimen de izquierda y ha hecho trizas el
llamado «Consenso de Washington». Sin embargo, el nuevo tipo de régimen resulta
incierto y es fuente de disputas políticas. Algunos analistas creen que es poco
lo que ha cambiado y suponen que las fuerzas del mercado global estrecharán el
abanico de opciones políticas en las elecciones futuras para cargos de voto
popular y disciplinarán a los gobernantes para que no se aparten demasiado de
las reglas liberales.
Con mayor pesimismo, otros advierten
sobre el peligro del populismo demagógico y sus correlatos políticos
tradicionales: el nacionalismo, el estatismo y el autoritarismo. Aun así, hay
quienes plantean la posibilidad de que, luego de la reestructuración
neoliberal, surja una variante latinoamericana de social democracia, la social
democracia de centro agonista, una alternativa que combina la democracia
representativa con una economía de mercado e iniciativas del Estado para
reducir las desigualdades y promover la ciudadanía social.
La socialdemocracia de centro
agonista incluye el respeto de la democracia liberal por los derechos y las
libertades individuales, junto con su compromiso con las elecciones
competitivas en tanto conjunto de reglas y procedimientos institucionales para
manejar el pluralismo político. Pero suma a ello una preocupación pertinaz por
la desigualdad social y económica, una disposición a utilizar la autoridad
pública para enfrentar estos problemas y un compromiso con formas de ciudadanía
social que amplían los derechos políticos de la democracia liberal. La socialdemocracia
de centro agonista, persigue objetivos igualitarios por medio de la competencia
democrática y no a través de una conquista revolucionaria del poder estatal. Se
propone reformar el capitalismo antes que abolirlo. En otras palabras, no busca
eliminar el capital privado o el mercado, sino hacerlos responsables, mediante
formas de control colectivo y reformas impositivas, de las necesidades sociales
más amplias.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
Comentarios
Publicar un comentario