Vivir

 


El concepto de paisaje es polifónico y polisémico. Permite numerosas interpretaciones de acuerdo con el interés de quien lo utiliza. Esta cuestión no genera conflictos, porque posibilita el encuentro entre disciplinas que se preocupan por el paisaje, siempre y cuando puedan establecer claramente ámbitos comunes y específicos.

Me gusta la mirada propuesta por Jean Marc Besse, quien sostiene en un artículo titulado “Las cinco puertas del paisaje. Ensayo de una cartografía de las problemáticas paisajeras contemporáneas”, que el paisaje se puede interpretar desde cinco puertas : una puerta cultural –principalmente informada por las artes plasticas,artes prosaicas –; una puerta territorial producido por las sociedades a lo largo de su historia; una puerta hacia el complejo sistémico que articula los elementos naturales y culturales en una totalidad objetiva; una puerta de experiencias sensibles rebeldes a las diversas formas posible de objetivación; una puerta como un contexto proyectual.

De estos umbrales me interesa detenerme en la tercera y en la cuarta, ya que permite imaginar un horizonte de acciones apropiado para el Paisaje Cultural Cafetero PCC. Esta concepción del paisaje lo entiendo como un territorio complejo que reúne una escenografía que teje los vínculos comunitarios con los elementos naturales, culturales, sociales y de particularidades productivas. Según el autor el paisaje,  no solamente es una representación mental, sino que tiene amplios valores estéticos, sociales, prácticos y espaciales.

Más próxima a la percepción de una especie de escenógrafos paisajísticos, esta concepción ve en el paisaje un espacio organizado y diseñado por los hombres que convierte al espacio natural en una obra colectiva, en donde nos interesa tanto el ideal estético como también la satisfacción de las necesidades existenciales del ser humano cafetero pereirano.

El aspecto morfológico del PCC en Pereira –caminos, senderos, corredores, patrimonio inmaterial, montañas, cascadas, espejos de agua dulce, recodos, rutas, arte prosaico, el patrimonio mueble e inmueble valorado, todo el proceso de siembra,cosecha,y recolección del café– son fundamentales pues expresa la relación entre el medio natural y hombre, e interesa comprenderlo e interpretarlo. El interés ya no es el de ser espectador, sino el de vivir en esos paisajes. Como sostiene Besse: “El eje central de la reflexión es que el paisaje es la expresión de un esfuerzo humano, siempre frágil e inacabado, para habitar el mundo”.

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