El bien común
En las
últimas semanas, después de las marchas ciudadanas feroces de mayo y junio,
algunas repletas de sentimiento patrio y otras de absoluto vandalismo de
vínculos con fuerzas oscuras y delincuenciales, estoy seguro que es fundamental
no perder de vista la importancia del
bien común como norte de la acción gubernamental; combatir la caricatura que la
izquierda ha buscado instalar en torno al economicismo como rostro del sector,
llamando, en cambio, a mostrar su verdadero rostro, aquel marcado con el
compromiso férreo con la libertad económica, la libertad política y el respeto
a los Derechos Humanos.
Desde
la perspectiva sectorial, es urgente seguir innovando en materia de política
social, viendo la superación de la pobreza como un objetivo de la mayor
relevancia política y ética, lo que implica poner al Estado al servicio del
esfuerzo de las personas, evitando la creación de una red de protección
asistencialista, pero sí avanzando hacia una sociedad más equitativa.
Tomando
el concepto de desarrollo integral y bajo la mirada de este sentido del bien
común, es que hoy día, junto al crecimiento del país y el empleo, debemos como
sociedad profundizar y desarrollar nuestros mayores esfuerzos para superar la
pobreza, para generar igualdades de oportunidades para todos y construir una sociedad fundada en valores
propios y fundamentales. Gobernar, esto que a veces parece como un lugar común,
es parte esencial del día a día de un Gobierno, significa que la sociedad acompañe atentamente a gobernar y a que ese
Gobierno no se someta a presiones
ilegitimas, a ninguna, ni del dinero, ni de las presiones sectoriales en algún
momento, ni de las organizaciones políticas en otros, ni mucho menos de aquel
poder que tiene paralizado al país. El único futuro del bien común en Colombia,
es que la ciudadanía lo merezca día a día.
wwwlisandrolopez.blogspot.
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