EL HOY DEL TURISMO
Colombia tiene claro que la riqueza
de tradiciones, cultura y diversidad es una de las principales motivaciones
para viajar. Las repercusiones de la COVID-19 en el turismo someten a una
presión aún mayor la conservación del patrimonio en el sector cultural, así
como el entramado cultural y social de las comunidades, en particular, en el
caso de los pueblos indígenas y los grupos étnicos. Han caído en picado los
ingresos de las organizaciones culturales. Durante la crisis, el 90 % de los
países cerraron total o parcialmente los sitios del Patrimonio Mundial y
alrededor de 85.000 museos cerraron temporalmente; el Museo de Arte de Pereira
ve disminuido el aporte del Ministerio de Cultura para su funcionamiento en un
porcentaje altamente preocupante. El turismo, que se basa en la interacción
entre personas, es uno de los principales vehículos para promover la cultura y
fomentar el diálogo y el entendimiento interculturales.
Esta crisis es también una
oportunidad sin precedentes de transformar la relación del turismo con la
naturaleza, el clima y la economía. Es hora de volver a plantear la manera en
que el sector afecta a nuestros recursos naturales y ecosistemas, partiendo de
la labor que ya se ha hecho en materia de turismo sostenible; de examinar cómo
interactúa con nuestras sociedades y otros sectores económicos; de medir sus
efectos y gestionarlo mejor; de asegurar una distribución justa de sus
beneficios y avanzar en la transición hacia una economía turística neutra en
carbono y resiliente. Una respuesta colectiva y coordinada de todas las partes
interesadas puede estimular la transformación del turismo, junto con paquetes
de recuperación económica e inversiones en la economía ecológica.
El aprovechamiento de la innovación y
la digitalización, la adopción de los valores locales y la creación de trabajo
decente para todas las personas, especialmente la juventud, las mujeres y los
grupos más vulnerables de nuestras sociedades, podrían ocupar un lugar
destacado en la recuperación del turismo. Con ese fin, el sector debe impulsar
las iniciativas para crear un nuevo modelo que promueva las alianzas, en el que
las comunidades receptoras sean protagonistas del desarrollo, que promueva
políticas de base empírica e inversiones y operaciones neutras en carbono.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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