APUNTES PARA EL DESARROLLO DEL TURISMO LENTO EN EL PAISAJE CULTURAL CAFETERO
La base prioritaria para la
consolidación de propuestas en torno al turismo cultural está relacionada al
uso de su patrimonio, por ende es necesario dejar bien definido el surgimiento
del concepto de paisaje cultural. UNESCO define paisaje cultural como: “bienes
culturales, producto de la acción humana y la naturaleza, que ilustran la
evolución de la sociedad a lo largo del tiempo, bajo la influencia de
restricciones físicas y/o de las posibilidades de su entorno natural y de las
fuerzas sociales, económicas y culturales sucesivas, tanto externas como
internas”. (UNESCO, 2017)
En América Latina actualmente existen
nueve paisajes culturales relacionados a diferentes áreas y especialmente a las
productivas. El listado UNESCO incluye: la Quebrada de Humahuaca – Argentina;
el paisaje Carioca de Rio de Janeiro – Brasil; el conjunto moderno de Pampulha
– Brasil; el Paisaje Cultural Cafetero – Colombia; el Valle de Viñales – Cuba;
el paisaje de las primeras plantaciones de café – Cuba; el paisaje del agave y la
industria del tequila –México; las cuevas prehistóricas de
Yagul y Mitla en Oaxaca – México; el paisaje industrial de Fray Bentos –
Uruguay. Los mismos que de alguna manera se han posicionado en el ámbito
turístico generando un valor agregado alrededor de sus productos primarios y de
la sociedad receptora.
El modelo de Desarrollo Turístico Lento ha tenido en la última década
la multiplicación de adaptaciones locales, como resultado de la combinación de
nuevas variables alrededor al paisaje, permitiendo establecer el desarrollo
turístico sostenible lento como complemento de la actividad pertinente de aquel
territorio.
Los paisajes culturales, están
dotados de valores de importancia social y cultural que se pueden resumir en:
a. El valor del paisaje como patrimonio
cultural e histórico (paisaje como fuente o archivo histórico y con historia
para la educación).
b. El valor como indicador de calidad
ambiental (hábitat de flora y fauna, bio-diversidad, agua y suelos y valor
estético del paisaje).
c. El valor como recurso económico y
productivo (valor recreativo y de descanso, valor identitario, valor de
diferenciación).
El Turismo Lento que se ha
desarrollado teniendo como eje al paisaje cultural a nivel global se ha caracterizado por:
1. Patrones
identitarios: el patrimonio puede actuar como elemento generador de imagen
y de identidad territorial.
2. Patrones
Económicos: la puesta en valor del patrimonio puede generar nuevas oportunidades
de negocio y, por tanto, convertirse en un yacimiento de empleo y una nueva
fuente de ingresos para el territorio.
3. Patrones
Sociales: el desarrollo de un proyecto de puesta en valor del patrimonio puede
contribuir a mejorar la calidad de vida de la población, generando lazos
sociales
Sin embargo, la aparente relación
entre turismo patrimonio=desarrollo no ha estado exenta de
críticas. Prats, ya señalaba con acierto la dificultad de trasladar desde el
ámbito teórico, propuestas con una aplicación que suele ser muy compleja; en
gran medida, por la propia naturaleza previa del territorio. No es lo mismo aplicar determinadas políticas
de consolidación del turismo cultural en un territorio maduro y con una oferta
turística estable, que aquellos en los que todavía no existe una
infraestructura suficiente. Pero junto a ello, cuentan otros
elementos característicos del turismo como fenómeno global: la
mercantilización, la construcción cultural en torno a tópicos sincréticos, o la
generación de nuevas formas de discriminación o estratificación social.
El grueso de los proyectos a nivel
global que han estructurado un proyecto de desarrollo adosado a los paisajes
culturales, y su conversión en destino turístico se han caracterizado por
articularse al concepto de Turismo Lento que se enfoca en:
a. Un lugar de acceso o puerta
museo, una infraestructura a partir de la cual se organiza el acceso
a un determinado territorio con unas concretas características culturales y
ambientales.
b. Por otro lado, las ventanas
temáticas: espacios concretos, donde se identifican valores de
producción distribución, transformación o conservación de conocimientos y
prácticas culturales.
c. Los itinerarios
temáticos que sirven para el desarrollo de ejes temáticos y de valor
añadido dentro del territorio, y que conllevan el diseño de infraestructura, o
la consolidación de las existentes (restauración e espacios de producción,
senderos, caminos, etc.)
d. Los eventos del espacio o
paisaje cultural, organizados en ejes temáticos, que retroalimentan el
propio paisaje cultural, y son componentes surgidos, en gran
medida, desde la contemporaneidad con el concepto de autenticidad
lenta frente a culturas reinterpretadas y mercantilizadas; se produce
desde hace más de tres décadas un intenso debate de la significación en todo
ello del turismo.
e. El diseño de los servicios en el
paisaje cultural, íntimamente ligado al estado y situación del sector
hotelero y de restauración.
Sin embargo, un importante componente
teórico ha girado con base en el desarrollo de Metodologías de intervención que
permitan la generación de resultados en la dinámica del Turismo Lento. No
existe hoy en día una única metodología de intervención, ni una
conceptualización sobre ella, ni una concreta relación entre turismo y
patrimonio cultural que no obligue a una concreta adaptación local.
Todo ello, obliga a una revisión
crítica de los principios de la gestión del patrimonio cultural, y el conjunto
de subdisciplinas que definen el paisaje: Arqueología y Arquitectura del
Paisaje, Arqueología Histórica, junto a las propias técnicas de recolección de
datos, y el desarrollo de modelos específicos de planificación cartográfica;
junto a ello, las técnicas propias del diagnóstico turístico, como elemento de
conocimiento de posibilidades de generación de recursos a corto y medio plazo
apuntando al Turismo Lento.
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