Vacabrava
En una mañana de lunes
llegué a estudiar al “Liceo Los Andes” Vacabrava,
para comenzar Primero con la Profesora Zenobia en aquella mansión en U de la
colonización paisa en bahareque y maderas rojas “ensangrentadas”, trabajadas
con los “calados” propios, chambranas y corredores. Al bajar las escaleras del
primer patio al siguiente y a mano derecha, se encontraba ese salón. Allí
encontraría a los que serían mis compañeros de infancia a quienes recuerdo con
especial afecto.
Vacabrava era la disciplina
absoluta y rigurosa: el Rector “mandaba en el colegio”, en este caso Don
Juvenal Mejía Córdoba, y en la clase era el profesor quien lo era y sus tareas
eran de estricto cumplimiento en hora y fecha. Profesores legendarios de una profunda sabiduría nos acompañaron:
Don Bonel Mejía, Don Manuel Mesa; a su lado Don Omar y tantos otros profesores
que nos enseñaron de la vida, de las ciencias de la vida, el civismo, la historia,
el español, las matemáticas y en
últimas, su enfoque humanista y social hizo de este colegio el mejor de su
época.
Ahora recuerdo a Vacabrava como
mi colegio de infancia, adónde íbamos a aprender, compartimos el tiempo, el espacio y la camaradería
con mis compañeros; siempre había
alguien para sorprenderte, emocionarte; para contarte alguna ilusión. En clase siempre nos divertíamos en paz y buscábamos con ansia saber del mundo que nos rodeaba. Se creaba
una atmósfera mágica en clase, con los relatos
de todos mis compañeros. Parecía que el objetivo fundamental de Vacabrava era que todos sus
profesores lo fueran de la humanidad y como consecuencia, educaran hacia el humanismo.
Tengo presente la enorme serenidad de mi grupo de clase, jamás una pelea, un
insulto o grosería.
El legado, para la ciudad de Don
Juvenal Mejía Córdoba y sus profesores Don Bonel y Don Manuel, y de otros
grandes maestros cuyos nombres se me escapan, es de un valor incalculable. Todos
ellos reposan en letras de mármol en la historia regional de la educación. La
ciudadanía está en mora en hacerles un gran homenaje “in memorian”.
Un último dato: el colegio era el
hábitat de una inmensa población de cucarrones “monos con cachos”, hoy
desaparecidos.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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