LA FRACTURA
Diotima
de Mantinea es una filósofa griega que
jugó un papel fundamental en el Dialogo de Platón, “El Banquete”. Sus ideas dibujaron el
concepto del amor platónico. Ninguna referencia de ella
aparece en la literatura griega y se supone,
fue ese nombre "músico y peregrino" un invento de Platón. Sin embargo
él diría, que cuando era joven aprendió la Filosofía de Amor de
Diotima, quién le enseñó la genealogía del amor explicándole que es hijo de la Circunstancia y la Necesidad.
Según
su pensamiento, el amor no es delicado, sino áspero y mezquino. Duerme en los
portales y es el maestro del engaño. Sobre el amor, su tesis más importante, afirma
que es un anhelo de inmortalidad. Mientras el amor físico trata de preservar la
persona y lograr la inmortalidad a través de la descendencia, el amor
espiritual da luz a ideas y pensamientos que por sí mismos son inmortales. El
fin último del amor es ayudar a ascender al conocimiento de lo divino.
En “El Banquete” se cuenta la historia de una naturaleza humana hecha de
extraños seres con cuatro brazos, cuatro piernas, dos órganos sexuales y dos
rostros. A esos seres redondos de extraordinaria fuerza e inteligencia, los
dioses, por temor a su poder, los partieron en dos. Tal fractura es la razón de
que esos seres rotos anden continuamente buscando la mitad perdida. La
característica esencial de la vida será, pues, esa permanente fractura. Lo
mismo que las palabras nos hacen animales diferentes de los otros mamíferos y
nos posibilitan la comunicación y comprensión a través del universo ideal del
lenguaje, el amor nos lleva a evadir la fractura a través del universo
de los sentimientos.
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