EL COMPROMISO
La desigualdad y la corrupción son el problema social más importante e impactante
en el inicio del siglo en Colombia. Ellas crecen en términos absolutos y
relativos en un país que ha alcanzado grandes posibilidades de producción
material y científica, capaz de elevar el nivel y la calidad de vida de su
población, si así lo quisiera.
La desigualdad de
oportunidades es la mayor fuente de inequidad. Universalmente presente, en
Colombia se manifiesta en todos los campos de la vida social, no sólo en el
económico, también en la distribución de las riquezas sociales, conocimientos, recursos, servicios y en la
participación en el poder y las decisiones colectivas.
En esas circunstancias, se sustituye la
solidaridad por competencia, lo colectivo por lo individual, lo público por lo
privado, lo inmediato utilitario por lo progresivo fundamental. Todo esto
conduce al debilitamiento de valores y prácticas que daban cohesión y sentido a
la vida en sociedad y a su sustitución por otras de signo pesos.
Las víctimas de la
desigualdad y de la corrupción son los
niños. Según Naciones Unidas: Doscientos millones de niños en el mundo duermen
hoy en las calles. Cien millones de niños de menos de 13 años están obligados a
trabajar. Más de un millón de niños son forzados a la prostitución infantil y
decenas de miles han sido víctimas del comercio de órganos. Veinticinco mil
niños mueren cada día en el mundo por sarampión, paludismo, difteria y
desnutrición.
Este
es el gran drama que produce la desigualdad y la corrupción, en Colombia y en
todo el mundo. La ciudadanía colombiana tiene un compromiso histórico con su
propia humanidad y es ineludible.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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