TODO SIGUE MUY CARO
Se murió el Maestro Antonio Caro. La voz del
arte conceptual colombiano más importante. El de la locura de Colombia liado
con la locura de Coca-Cola, el de todo está Caro. Lo veía a lo lejos en las
calles de La Macarena en Bogotá. Tenía una narrativa dramatúrgica corporal que
se extendía a su obra: algo de esa especie de ingenuidad social del cine de
Charles Chaplin, que guardaba lamentos infinitos. Lo encontraba como un hilito
fugaz de luz en las exposiciones del Mambo. Algunas veces, muy pocas, me topaba
con él en la tienda de Doña Bere tomando un café. Siempre en la Macarena, ese
barrio bogotano que reúne las vanguardias artísticas desde la década de los 70.
Su obra es una
narrativa sarcástica de la crisis por la
que atraviesa Colombia desde los años 60 y que sigue impactando directamente en las condiciones materiales y
culturales de vida de las personas. Llamó la atención acerca de una sociedad,
como la colombiana, en la que el trabajo era el gran organizador de las vidas
de los sujetos, los cambios que tuvieron lugar en el plano laboral, que
consistieron en una profunda precarización de las condiciones de trabajo, que
erosionaron los mecanismos de cohesión social. Evidenció el paisaje de
fragmentación del entramado social, las vivencias cotidianas de desamparo y
marginación.
La obra de Caro
cuestionó los principales postulados y relatos de la modernidad. La percepción
de que grandes verdades como el progreso indefinido, la igualdad y la
emancipación no se han cumplido. Los sujetos están inmersos en una realidad que
enloquece, donde la vida y la muerte son despojadas de otra significación que
no sea la inmediata. Una realidad que se relaciona con situaciones muy
heterogéneas de miedo, descreimiento, sufrimiento, angustia e incertidumbre,
donde la violencia, tanto real como simbólica, configura el devastado tejido
social en el que se desenvuelven nuestras vidas cotidianas. Invito a estudiar
la obra de Caro. Descanse en paz.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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