LA NUEVA ECONOMIA
Economistas ambientales han planteado
que después de esta calamidad, es hora de restaurar los bosques, detener la
deforestación, invertir en la gestión de las áreas protegidas e impulsar
mercados para los productos sostenibles. Donde exista la cadena legal de
comercio de vida silvestre, es crucial hacer un trabajo mucho mejor para elevar las condiciones de higiene.
Y, por supuesto, urge abordar el tráfico ilegal de vida silvestre, el cuarto
delito más cometido en todo el mundo y una de las causas potenciales de la
pandemia existente, como lo manifesté en mi columna del pasado abril 25.
Cuando se gestiona de mejor manera la
naturaleza, mejor es la gestión de la salud humana. Por tal razón
es fundamental el marco mundial
de la “Diversidad Biológica Post-2020” que se espera aprueben los países de
todo el mundo este año. Un pilar importante en el plan mundial de recuperación
post-COVID según los expertos, debe ser desarrollar un marco ambicioso, medible
e inclusivo, porque mantener la
naturaleza rica, diversa y floreciente es una parte fundamental del sistema que
sustenta vida de todas las especies.
Aún más, cuando se considera que entre 25% y 50% de los productos farmacéuticos
se derivan de los recursos genéticos.
Y a medida que los motores del
crecimiento se prenden, necesitamos ver cómo el manejo prudente de la
naturaleza puede ser parte de esta nueva economía que debe surgir,
una en la que las finanzas y las acciones impulsen empleos sostenibles, el
crecimiento verde y una forma distinta de vida, porque la salud de las personas y la salud del planeta son una y la misma
cosa, y ambas pueden prosperar en igual medida.
wwwlisandrolopez.blogspot.com
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